jueves, 20 de agosto de 2009

Dos mujeres y una conquista







Durante la conquista de América tuvieron una fuerte participación y relevancia los hombres, por ejemplo pasamos por Colón, Moctezuma, Cortez y así sucesivamente nombres y renombres masculinos. Ahora bien, con el correr de los años las mujeres pudieron insertarse y tomar participación como los hombre.
En este periodo que involucra la hibridación de culturas, la invasión cultural, el rol de las mujeres es prácticamente inexistente. Ellas no tuvieron un papel relevante en esta epopeya y es por eso que sobresalen dos figuras que marcaron el rol de la mujer en las diferentes comunidades. Siendo asi, nos referimos a la india Catalina en Colombia, y la Malinche en México.
Ambas fueron “lenguas” de los españoles son consideradas por algunos como “vende patrias” y por otros se les concede el sitial de madres del mestizaje.
En el caso particular de Malinche La Conquista de México empezó en 1519, cuando Malinche tenía catorce años. España había establecido puertos en el Caribe unos años antes, pero no habia explorado mucho el interior del continente. Con la llegada de Hernán Cortés a México, dentro del Occidente se vislumbraron varios cambios.

Él y sus soldados marcharon rumbo a Tenochtitlán en una campaña bajo el propósito de conquistar todo y enriquecerse; llegaron a la ciudad el 8 de noviembre de 1519. Uno de los eventos destacados en la Conquista son la Matanza del Templo Mayor, la viruela, la muerte de Moctezuma, y la Noche Triste. La Conquista de México-Tenochtitlán terminó dos años después en 1521.
El fenomeno de La Malinche trae planteos polémicos. Por un lado, existe un fuerte rechazo por parte de la historia de México por sus acciones. Por otro, su personificación lleva un tono negativo. La Malinche es considerada traidora de la cultura indígena, la madre de los mestizos, y una heroína al mismo tiempo; pero su definición depende de la persona que habla de ella. Si nos refutamos a la historia, la Malinche representa la clave de la Conquista; pero a su vez se considera que la Conquista fue una violación enorme.
En estos últimos tiempos se trato de rehacer su imagen pero ha sido arduo porque casi quinientos años de maldición son difíciles de borrar. Doña Marina como así la bautizaron los españoles ayudó a Cortés a conquistar México. Un malinchista es una persona que prefiere venderse por lo extranjero. Además, la Malinche dio a luz a Martín Cortés, el hijo de Hernán Cortés, por esa razón es considerada la madre de los mestizos aunque hubo otras mujeres violadas durante la Conquista.
A su vez fue una mujer utilizada a tal punto que al terminar la conquista y ya no ser necesitada por Cortés, éste la casó con Don Juan Jaramillo, un teniente de Castilla. Tuvo una hija de su esposo don Juan Jaramillo, llamada Doña María. Como la madre de un hijo y una hija de dos razas, a Doña Marina se le puede reconocer legítimamente como la madre del mestizaje.
La malinche tenía una imagen que no se aleja mucho de la de la mujer actual: la de una mujer utilizada que vive por y para los otros, que por lo general son hombres. Malinche se convierte en toda una paradoja: la mujer sometida y violada por el conquistador desde un punto de vista, y desde otro, la mujer de carácter fuerte que domina a los indígenas y que se entrega ante la fascinación de lo exótico, de lo que se considera superior.
La historia de Malinche no pertenece sólo al pueblo mexicano, es una historia común a toda Latinoamérica. Una historia que atraviesa transversalmente el ser latinoamericano ya que todos los latinos somos hijos de ese mestizaje, todos compartimos el mismo pasado.
Juzgar a Malinche de traidora parece ser, juzgarla a la ligera; sin embargo, decir que fue víctima es desmeritar su inteligencia y su esfuerzo. Lejos de querer traicionar a su país, lo que hizo fue algo propio a todo ser humano, se adaptó a su realidad y luchó por su supervivencia.
Gracias a esta lucha que dio origen al nacimiento de una nueva cultura, de una nueva raza que a pesar de tener defectos también tiene muchas virtudes. Una raza que despierta, que busca su identidad, que acepta su pasado y construye cada día su presente :El ser nacional. Así también instauró la imposición de la mujer frente a comunidades dominadas por hombres.
La historia de Camila es muy similar a la de Maliche. Fue raptada en 1509, cuando tenía 14 años por el conquistador español Diego de Nicuesa en un pueblo conocido como Zamba, en Colombia cuando se proponía la conquista y dominio del Urabá y Panamá.
A su vez la trasladaron a Santo Domingo, donde adquirió los hábitos, costumbres y creencias religiosas de los españoles. Catalina manejaba su lenguaje nativo y traducía en castellano siendo la intérprete de Pedro Heredia logrando la paz de muchas tribus indígenas, como los turbacos, los caciques de Carex y Bahaire. No sólo dio como resultado la pacificación sino que fue un sabueso para la ubicación de tesoros de oro como los de Zipacóa y Mahates.
Aquí también surge la disputa en la mirada de Catalina, por una lado se la muestra como pacificadora pero esa tranquilidad y armonía se pudo realizar a costa de terminar con la vida de otros indios como los Calamari donde habitan hoy en la conocida Cartagena.
Por otro lado, se presenta a Catalina como un símbolo de la raza nativa se presenta como una mujer dócil y pacífica al servicio de la colonización. Críticos describen que la raza indígena nunca fue sumisa ya que se alejaba de la realidad y subestimaba los valores de las tribus indígenas Latinoamérica.
Tanto Malinche como Catalina fueron dos mujeres que demostraron e inculcaron tanto la hibridación de cultura, como el traslado de costumbres originarias de su ciudad nativa al mundo de los españoles, también se puede distinguir como la conquista de America no sólo se trato de obtener un pedazo mas grande de tierra sino de una “invasión tanto física como cultural”.
Estas dos mujeres, estos dos iconos para Latinoamérica son antecedentes donde muestra que la figura de la mujer tuvo un rol no sólo importante sino que impredecible para la conquista , el poder de negociación por parte de las indias (en el sentido de la entrega y proceso de información que adquirían) fue reconocido. Tal vez sin Malinche ni Catalina la historia podría haber sido otra.
Según la autora Sandra Messenger Cypees los cambios sociales en la segunda mitad del siglo xx han traído a luz aspectos diferentes de lo que hizo Malinche. Por su sabiduría, tomo una posición fundamental que ninguna otra mujer pudiera haber tomado y que hay que reconocerla porque la historia no seria la misma si ella no hubiera participado.
Con todo ello, América Latina sufrió de no poder ser su propia formadora de cultura, simplemente no la dejaron ser, no pudo desenvolverse ni ser creadora de su propio sistema. Se dejó dominar, fue sutil e inofensiva, fue pura e inocente contra la vivencia y fuerza de aquellos europeos que se apropiaron de lo ajeno para instaurar lo suyo.






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